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Musicorporalidad es una serie que explora la cerámica en tres de sus posibles dimensiones: el espacio, el sonido y el relato y lo hace a través de una herramienta que es el cuerpo. Lo hace con mis manos, mi espalda, con el espacio entre mis ojos, pero lo hace también con partes carentes de nombre, lo que aquí nombraremos el “espacio negativo”, que existe en relación a mi cuerpo solo de manera momentánea, solo a veces, o tal vez existe siempre, sin que su existencia se advierta.
En el relato que hemos construido sobre la manera de nombrar mi cuerpo, acordamos de manera universal que existen dos extremidades a las que denominamos “piernas” y acordamos que si con esas piernas adquiero ciertas posiciones, el espacio por encima de mis piernas se llamará “regazo”, sin embargo, en el momento en que decido ponerme de pie el regazo ya no existe ¿Se cae el regazo de mis piernas? ¿El regazo se introduce en mis piernas?
Pero la pregunta que me inquieta no es sobre su nombre, no es cuestionar su existencia, mi pregunta es sobre su forma y sobre todo su sonido. Para encontrarlo solo tengo una forma: tomar el barro para construir la forma exacta de mi regazo, un tambor hecho para fijarse sobre mis piernas y descubrir cómo suena ese regazo. Es ahora la memoria musical de mi cuerpo.
Aquí empieza una espiral de preguntas: ¿A qué suena el triángulo entre mi hombro y mi oreja? ¿Cómo se nombra el espacio entre mis ojos? ¿El hueco entre mi codo y mi cintura cuando pongo mi mano en la cadera? ¿Cuál es la forma de un bostezo?
La cerámica es en Musicorporalidad la forma de encontrar respuestas, la herramienta para objetualizar un sonido en mi cuerpo.
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