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EXPO 02

 

Máquinas de Amar: Cuerpo en juego

Isabel Paredes

12. 06. 2026 – 13. 09. 2026

 

 

La obra de Isabel explora las imbricaciones entre cuerpo, género y materialidad desde una mirada crítica que se vale de lo lúdico, lo grotesco y el anhelo de feminidad como estrategias para elaborar un discurso estético-político.

 

A través de esculturas, objetos animados y cerámicas intervenidas, Isabel revisita los imaginarios culturales que han configurado históricamente la representación del cuerpo femenino en tanto objeto de contemplación, deseo o control. En su trabajo, el cuerpo es mostrado como un campo de disputa simbólica donde es posible ensayar resistencias y producir nuevas formas de ver, sentir y pensar lo femenino.

 

Los ejes de su obra atraviesan el juego y el anhelo de feminidad como estrategias que se entrecruzan para desestabilizar los códigos que definen lo que puede ser visto, sentido o imaginado como “femenino”. El carácter lúdico de la obra de Isabel invita al espectador a participar en un vaivén de significados donde el acto propio de jugar no es inocente: es una táctica de resistencia.

 

Nos encontramos, por tanto, ante una obra que bordea los límites de la belleza, el decoro y la feminidad hegemónica. Las operaciones estéticas de Isabel sobre los cuerpos cerámicos implican un desafío a la mirada tradicional que busca armonía y complacencia visual, devolviendo al cuerpo femenino su potencia disruptiva. Estas figuras, tiernas y perturbadoras al mismo tiempo, reclaman incomodidad frente a la docilidad de los cánones de representación, para los que son exceso, carne y contradicción entre deseo y poder, atracción y repulsión.

 

En la obra de Isabel el anhelo de feminidad implica también una reivindicación de los afectos y el humor como fuerzas críticas para el arte feminista. Retoma estéticas y técnicas como actos performativos que cuestionan las jerarquías materiales del arte contemporáneo. La cerámica, lejos de su uso funcional, deviene una metáfora de la carne, se incorpora en lo moldeable, vulnerable y resistente como reapropiación simbólica de aquello que la cultura patriarcal deslegitimó en el arte: lo suave, lo ornamental, lo íntimo, resignificados como gestos políticos.

 

Cada pieza sugiere una tensión entre belleza e ironía, entre fragilidad y mecanicismo que conduce a aprehender la ternura como una crítica donde el cuerpo femenino se desdobla en figura, objeto y máquina. Se fragmenta para recomponerse desde la ambigüedad, el humor y el deseo.

 

Se trata pues, de una invitación al juego, a una mirada detenida que reconozca gestos familiares en este cuerpo de obras y descubra la potencia crítica de la estética matérica que nos propone Isabel: una reflexión encarnada que desmonta la mirada patriarcal mediante el juego y la ternura.

 

Dra. Cecilia Castañeda Arredondo.